El diseño como esencia de la estrategia empresarial

Los consumidores o usuarios escogerán de entre toda la oferta existente aquellos productos que para ellos tengan más valor o que crean que tienen más valor.

En general, y ante la enorme proliferación de productos en el entorno social, existe poca capacidad y tiempo suficiente por analizar en profundidad la oferta total, y el comprador elige según la percepción que tiene del producto. Esta percepción viene determinada por el diseño del producto y de la marca. Las antiguas armas para lograr una diferenciación real se han quedado obsoletas. Ya no se puede mantener durante mucho tiempo una ventaja comparativa en los costes o en la tecnología…

La faceta del diseño ya no es una parte opcional de la estrategia empresarial y comercial, sino que debe ser su esencia. La creciente imposibilidad de distinguir entre los productos, junto con la velocidad a que los competidores sacan sus innovaciones ayudará  al ascenso imparable de la marca.

Un buen diseño empieza siempre con un buen concepto de producto. Un concepto es una idea de producto expresada de forma que pueda ser entendida por el consumidor potencial.

Si el diseño es el proceso de pasar de la idea de un producto a un producto tangible, un buen inicio para obtener un buen diseño será la definición previa del concepto de producto.

El producto tangible es un conjunto de atributos en qué se manifiestan las características técnicas, la calidad, el estilo… Pero dentro de este producto tangible también están presentes el envase, el embalaje y la marca.

Si el diseño es, indudablemente, vital para el desarrollo del producto, no es menos cierto que los diseñadores pueden ayudar mucho a la creación de conceptos de productos, en conjunción con los directores de producto.

El concepto de producto se define a partir de los siguientes elementos:
>El público objetivo, a quien va dirigido el producto
>Los beneficios básicos que ofrece el producto
>La forma y el momento de utilización del producto
>El nivel de precio que debe tener el producto
>La identificación del producto con una categoría de producto ya existente
>La identificación y relación del nuevo producto con los otros productos de la empresa en el mercado

El diseño es la herramienta que nos proporciona el conocimiento de estas nuevas necesidades y que se constituye como un proceso creativo, tecnológico y multidisciplinar, orientado a la formación de nuevos modelos o rediseño de otros…

En este proceso intervienen factores culturales, humanísticos, constructivos, por lo que el proyecto será desarrollado por un equipo en el que el diseñador asumirá el papel de coordinador y sintetizador de todo el proceso, solicitando la intervención de los diferentes técnicos y especialistas de los distintos departamentos de la empresa. Es más, el diseño para ser efectivo dentro de la empresa debe integrarse colaborando e influyendo en todos los niveles de decisión del esquema organizativo con:
> Marketing para la definición del “perfil de producto”.
> Oficina de desarrollo o ingeniería para la determinación de materiales, utillajes y métodos productivos más adecuados.
> Área comercial para la definición de la imagen de la empresa, imagen de producto y medios de promoción (publicidad y catálogos).

A causa de la escasa cultura empresarial y de diseño, debemos entender y acordar que hacia las pymes el diseño debe comunicarse y observarse desde una óptica netamente empresarial, pues siempre se ha dado a conocer desde la óptica del diseñador, de la creatividad, la estética…, que si bien constituyen parte del diseño, no deben monopolizar o capitalizar todas las dimensiones del mismo.

De esta forma se lograría arraigar y desarrollar la cultura del proyecto como soporte del mismo, lo que supone intentar observarlo y definirlo desde otro orden de prioridades, a través de un diálogo más fluido y convincente para las propias pymes.

La interdependencia entre el diseño y la empresa

La interdependencia entre diseño y empresa es una evidencia indiscutible: frecuentemente las consideraciones acerca de los elementos positivos o negativos de la planificación empresarial descuidan esta variable y confunden lo útil y lo bello, el gusto y la moda, la economía y la ilusión… La visión actual del diseño no puede prescindir de entornos como el marketing, la economía, el mercado, la publicidad, las relaciones públicas, la comunicación en general…

El diseño no puede existir sólo como puro proyecto sin finalidad consumista; a menos que no intervenga la inevitable conexión con el mundo de la producción y de los medios económico-mercantiles, que son parte de su fundamento.

Antes de los años 50 lo que contaba para la empresa era “vender lo que se producía” cuando frecuentemente la demanda era superior a la oferta; actualmente es necesario estimular la adquisición a través de varios métodos de manipulación del comprador, desarrollando y diferenciando el producto con las sutilezas estilísticas del diseño, la apreciación de los productos y la inmensa aportación de la publicidad; siempre teniendo en cuenta si se trata de grandes, medianas o pequeñas empresas.

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La importancia del diseño en la empresa es un tema recurrente en este blog. Ya sea identidad coporativa, diseño web o editorial, cartelería

Hace un año encargué  a Tank un trabajo bastante complejo en el que le pedí que conceptualizaran en imágenes las funcionalidades de un producto de inmótica para hoteles. El resultado fué buenísimo ya que ayudaron a la empresa a comunicar mejor un producto que es difícil de explicar en pocas palabras.

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