China o el reto de la libertad, la ciencia y la economía avanzada

A todo el mundo se le llena la boca con que los chinos se van a comer el mundo y tal. De hecho, últimamente están comprando toda nuestra deuda pública de ahí la gran atención que les brinda el ministro de Fomento Pepe Blanco. Bienvenido Mr. Chang. Sin embargo, China tiene un reto a corto plazo, mucho más a corto de lo que muchos piensan: no hay economía avanzada sin innovación y ciencia, por sentado; pero debemos remarcar que no hay ciencia sin democracia.

Es innegable que vivimos en un mundo bipolar, pero siempre con la incógnita relevante de la eventual evolución de China hacia la democracia. La economía China no crece precisamente por ser un estado autoritario donde no se respetan los derechos humanos, crece por que es una economía de mercado donde rigen las leyes de la oferta y la demanda, un laissez-faire “proteccionista” (para entrar con capital extranjero tienes que “sobornar” a medio partido comunista chino, !toma comunismo!). Todo hace sospechar que en el siglo XXI democracia, mercado y ciencia se implican mutuamente.

Hace 24 años la humanidad cerró el agónico capítulo, beligerante y bipolar, de la Guerra Fría con la visita de Gorbachov a la Casa Blanca, que ganó el mundo libre de calle. Desde ese momento hasta quizás los atentados del 11-S, el mundo se volvió unilateral con un gobierno estadounidense más condescendiente con el mundo de lo que le corresponde.Y digo quizás hasta el 11-S por fijar una fecha, porque el crecimiento del gigante asíatico ya se venía “cocinando” desde finales de los años 70. Con China creciendo un 10% anual en términos macroeconómicos desde 1981, es a mediados de la década pasada cuando el mundo vuelve a ser bipolar. Bush padre había querido para el mundo un poder repartido “trilateralmente” entre USA-UE-Japón, pero aquello quedó en un intento estéril.

Muchos se plantean la posibilidad de que el actual modelo Chino pueda ser viable como una alternativa real al modelo capitalista liberal: el capitalismo autoritario, por llamarlo de alguna manera. Es una incógnita que el propio pueblo chino debe despejar. El actual presidente saliente chino, Hu, hizo unas declaraciones ante Obama hace un mes en pro de mejorar las condiciones de vida de los chinos y trabajar para respetar los derechos humanos y bla, bla, bla desde la tranquilidad del gobernante que ya tiene subsituto y que pronto será relevado por el aparato del partido.

China es un país que necesita desarrollar desde cero una democracia, y en concreto en tres apartados fundamentales:

  1. implementar el sufragio universal para que el poder soberano resida en el pueblo y que el Estado esté al servicio del pueblo (casi nada con el PC en el poder)
  2. crear seguridad jurídica, legislar y hacer que se cumplan las leyes para crear un marco que mueva vivir en libertad
  3. desarrollar mecanismos de control para fiscalizar la actividad del gobierno mediante un poder judicial independiente

Expertos sobre el proceso de democratización en china, conocidos como sinólogos, no debaten si en China se instaurará una democracia, sino si este proceso será cuestión de años o décadas. Como el país ha crecido tanto y el progreso en asuntos que cubren las necesidades básicas de la población han mejorado tanto, los propios chinos valoran muy bien a sus gobernantes. A medida que vayan ascendiendo colectivamente en la pirámide de Maslow, la cosa cambiará, seguro. Nadie se atreve a vaticinar si el descontento popular será cuestión de lustros, décadas o más…

De todos modos, el proceso de democratización y de desarrollo de las libertades en China no depende de la voluntad política. Es más bien una necesidad económica de futuro, es una exigencia sistémica de la propia economía de mercado.

La historia nos demuestra, muy especialmente estos días con las revueltas populares en el norte de África, que durante un tiempo pueden coexistir economía de mercado y estado autoritario pero al final el mercado acaba imponiendo la democracia. España (la transición del franquismo a la democracia), Chile (el derrocamiento de Pinochet) y recientemente Túnez (deposición de Ben Alí) y demás países del norte de Africa donde existe economía de mercado son un claro exponente de ello.

Se puede debatir que es imposible erradicar toda la corrupción de los mercados, pero es indiscutible que en regímenes democráticos la corrupción en los mercados es mucho menor que en los paises autoritarios, donde al final el aparato en el poder se convierte en una cleptocracia como Venezuela, Rusia u Egipto.

Por encima de todo lo expuesto, no hay economía avanzada sin ciencia e innovación. Pero no hay ciencia sin democracia. ¿Cómo puede haber ciencia cuando el régimen , la Iglesia o el Ayatollah nos dice lo que tenemos que investigar?

Sin libertad, no hay ciencia. Sin ciencia, no hay economía avanzada. Los chinos ya lo saben: libertad, ciencia y economía avanzada. Que se lo pregunten a los alemanes del este 🙂

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