No hacer nada siempre es mucho peor que hacer algo y equivocarse

Han salido los datos oficiales del número de parados registrados del mes de marzo de este año 2010, un mes en el que se producen muchas contrataciones estacionales en el sector terciario debido a la semana santa, y tenemos 36,000 parados más.  Ahora mismo, según los números oficiales, hay unos 4,170,000 parados en España. El paro juvenil está en un 43%, que ya le llega…

Desempleados España marzo 2010

A nadie le sorprenden estos datos de paro ya que todo el mundo se los esperaba. Y ésta será la tendencia durante el 2010 según ha afirmado el Banco de España. Esto es, se produce un descenso en el ritmo de crecimiento del número de parados pero lamentablemente el paro sigue creciendo en unos 40.000 personas más al mes. A finales de año, en diciembre de 2010, el paro se situará en unos 400.000 desempleados más, llegando a los 4.600.000 millones de parados si las cosas siguen como hasta ahora.

Sin embargo, desde mi punto de vista, hay varios factores que indican que vamos a llegar a rozar los 5.000.000 millones de parados si no hacemos algo para remediarlo. ¿A qué factores me refiero? Los voy a enumerar para aclararme y para que no se me escape ninguno:

  1. El ahorro medio de los hogares españoles aumenta a un 24,7% de la renta disponible: los españoles tienen miedo de quedarse en el paro (mayor preocupuación de los españoles según el último barómetro del CIS), y los que ingresa dinero, está guardando 1 de cada 4 euros de media (esto es un record histórico, por cierto). Y los hechos hablan, por encima de los deseos y las sensaciones, por mucho que diga el Instituto de Crédito Oficial. Las personas de a pie se esperan lo peor y por eso ahorran, no hay confianza real y la inversión y el consumo se estancan. Hay verdadero pavor visto lo visto.
  2. Hemos sufrido una fuerte subida de los precios en recursos clave para la economía tales como el gas y el butano, la electricidad y el petróleo: el barril de Brent, de referencia en Europa, ha llegado a cotizar a 85,67 dólares, su máximo en los últimos 18 meses y desde marzo de 2009 hasta marzo de 2010 el depósito de carburante nos cuesta 12 euros más.
  3. En 3 meses, se va a subir el IVA en 2 puntos, del 16% actual a un 18%, y el tipo reducido 1 punto, de 7% al 8%: independientemente del debate sobre la armonización con los países de nuestro entorno, no deja de ser un momento bastante inoportuno para una subida en los tipos dada la actual situación y esto va a tener indudablemente un efecto negativo sobre el consumo, en especial sobre la venta de coches y similares, y sobre los bienes tecnológicos.
  4. Escasea el crédito de las instituciones financieras para el sector privado: la banca sólo ha aumentado en 1% el crédito a las familias y para las empresas el crédito otorgado en el último año ha sido menor que en año anterior. El sector público ha recibido un 33% más. Esta situación se va a mantener así a medio-largo plazo debido a la grave crisis financiera actual, veremos como desaparecen muchas cajas de ahorro tras el carrusel de fusiones y despidos que veremos a partir de ahora.

Y ante esta situación, ¿qué podemos hacer?

Evidentemente, todas las medidas que se me ocurren son bastante duras, pero yo siempre he pensado que es preferible pasarlo un poco mal ahora para poder mantener las empresas y evitar una caída del paro. Está claro que esto pasa por un ajuste muy fuerte para recuperar la competitividad de las empresas españolas.

El premio Nobel de Economía, Paul Krugman , señaló que los precios y salarios en España son insostenibles y no están alineados con su situación económica, por lo que nuestro país necesita una deflación relativa del 15%. Explicó que si la Unión Europea crece entre un 2 ó 3% anual, España sólo sentirá un dolor moderado durante 5 o 7 años, pero si la Unión Europea entra en deflación, lo que es muy posible, habrá que reducir mucho salarios y precios.

La forma más rápida de salir de la crisis, según señalan ya muchos economistas y ex cargos públicos españoles y extranjeros, sería trabajar para reducir el déficit público y también reducir los salarios y adecuar los precios a las realidades del mercado español.

Antaño, con la peseta, el gobierno en estos casos procedería a devaluar la moneda, que sería una forma indirecta de reducir los salarios y ajustar los precios a la realidad nacional y ser más competitivos en el exterior.

Precisamente es la poca competitividad de la economía española lo que agrava la crisis, tras la ruina del sector de la construcción y los problemas financieros. No somos competitivos, hay muchos otros países mejores en los que invertir, y no tenemos sectores punteros salvo el del turismo. Para volver a ser competitivos tenemos que disminuir los salarios y reajustar los precios a la baja, que sería lo mismo que decir ajustar los salarios y los precios nuestra realidad económica tras la caída fulminante del sector de la construcción y la explosión de la burbuja inmobiliaria.

Sencillamente debemos admitir que somos más pobres. Haciéndolo volveremos a ser competitivos.

En cuánto a la reducción del déficit público, también soy de la opinión de que se debería reducir el sueldo de los funcionarios y en el número de prestaciones que oferta el estado. Resulta muy impopular lo que aquí planteo, sobre todo a los ojos de los burócratas ya que no piensan como economistas ni como empresarios y no trabajan buscando el uso más eficiente de los recursos. No digo que haya que suprimir las prestaciones sociales, pero si hacer un uso más eficiente de los recursos públicos.

Sin embargo, a mi me parece inconcebible que la administración pública esté triplicada e incluso cuadriplicada (por ejemplo, policía o el gobierno nacional, autonómico, provincial, local). Tampoco entiendo muy bien ciertas figuras que viven del estado como la de los incontables liberados sindicales o la existencia de algunos ministerios públicos redundantes. Pero este es un debate de índole político, territorial y constitucional y poco se puede hacer a corto plazo para superar este estado de las autonomías que supone una verdadera lacra para el déficit público.  Desde luego que tarde o temprano tendremos que sentarnos para revisar la CE y buscar formas más eficientes de gobernar, pero eso es harina de otro costal.

Lo que queda de manifiesto es la ineptitud de nuestros dirigentes, tanto de los que ocupan el gobierno como los que están en la oposición. Llevamos más de dos años de crisis y aquí nadie se pone de acuerdo en nada. No tomamos medidas ni hacia un lado ni hacia otro, y no hacer nada es mucho más lamentable que hacer algo y equivocarse. Aquí cada uno se aferra a su sillón y a cazar moscas. Mientras tanto, el paro sube, el PIB se muere, y crecen las desigualdades entre los ricos y los pobres.

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4 comentarios en “No hacer nada siempre es mucho peor que hacer algo y equivocarse

    1. Hola,

      Es difícil pero yo me resigno a creer que no se puede hacer nada… Si Obama pensara así nunca sacaría su reforma sanitaria adelante en un país como EEUU de larga tradición conservadora.

      Otra cosa es que nada de lo que se puede hacer resulta muy popular a corto plazo, nadie quiere cargar con ese peso. Lo que yo digo es que deberían al menos tomar medidas, que lo intenten de verdad, los unos y los otros.

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